Según los últimos estudios, se admite que la administración aguda de cannabis produce dificultades en el funcionamiento cognitivo, principalmente en las funciones ejecutivas como la atención, la memoria de trabajo y el aprendizaje y memoria. Andreason y col. estudiaron a 50.000 varones suecos, detectando que aquellos varones que habían fumado cannabis tenían doble riesgo de desarrollo de esquizofrenia en los 15 años siguientes y que aquellos que habían fumado en más de 50 ocasiones tenía una probabilidad seis veces mayor de ser diagnosticado posteriormente de esquizofrenia. Los pacientes con psicosis aguda presentan una mayor respuesta dopaminérgica ante estímulos que los controles. El aumento en los niveles de dopamina produce hiperprosexia y excesiva preocupación por estímulos cotidianos banales, esto favorece la autorreferencialidad y puede conducir incluso a la perplejidad. Los niveles de dopamina se correlacionan directamente con la gravedad de los síntomas psicóticos.
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