Estas lineas del libro tus zonas erróneas del Dr Wayne Dyer, sintetizan la importancia de centrarnos en el presente, es lo que tenemos, es donde podemos cambiar las cosas, son los instantes que podemos disfrutar,no escapes al presente por no ser capaz de salir del pasado o por inmovilizarte el miedo de un futuro. Cuida tu presente.
“La gente siempre le echa la culpa a sus circunstancias. La gente a la que le va bien en la vida es la gente que va en busca de las circunstancias que quieren y si no se las encuentran, se las hacen, se las fabrican”
Una de las maneras de combatir la inmovilización, por más pequeña que sea, es aprendiendo a vivir el momento presente. Si lo piensas, te darás cuenta que en realidad no existe otro momento que puedas vivir. El ahora es todo lo que hay, y el futuro es simplemente otro momento presente para vivirlo cuando llegue. Una cosa es segura, que no puedes vivirlo hasta que llegue. El problema reside en que vivimos en una cultura que le quita importancia al presente, al ahora: “¡Ahorre para el futuro! ¡Piense en el mañana! ¡Prepárase para su jubilación!”.
Evitar el momento presente es casi una enfermedad de nuestra cultura y continuamente se nos condiciona a sacrificar el presente por el futuro.
Si llevamos esta actitud a sus conclusiones lógicas, nos daremos cuenta de qué se trata no sólo de evitar el goce ahora, sino de evadirse para siempre de la felicidad. Cuando llega el futuro éste se convierte en presente, y debemos usarlo a su vez para preparar el futuro. Nos acostumbramos a pensar que la felicidad es algo que sucede mañana, o sea algo que ilusiona, algo falaz.
Por ejemplo: Una persona que en un momento dado decide irse al bosque a respirar aire puro, gozar de la naturaleza y ponerse en contacto con sus momentos presentes. Mientras pasea por el bosque deja divagar su mente y recuerda todas las cosas que debería estar haciendo en casa... Los niños, la compra, la casa, las cuentas. ¿Que ha sucedido? Esa persona se ha perdido el presente ocupada por sucesos pasados y futuros y la encantadora ocasión de disfrutar de un momento presente en contacto con la naturaleza la ha perdido para siempre.
Otra persona va a la playa a disfrutar de unas vacaciones y se pasa todo el tiempo bronceándose al sol, no por sentir el placer de los rayos del sol sino que se anticipa a lo que dirán sus amigos cuando le vean tan bronceado. Su mente está concentrada en el futuro y cuando este momento llegue, sentirá no poder estar de vuelta en la playa disfrutando del sol.
Puedes disfrutar maravillosamente del momento presente, ese tiempo huidizo que siempre está contigo, si te entregas completamente a él, si te “pierdes” en él. Absorberás todo lo que te brinda este momento presente.
Aférrate al momento presente como si fuera el único que tienes y piensa que recordar, desear, esperar, lamentar y arrepentirse son las tácticas más usuales, más peligrosas para evadir el presente.
A menudo la evasión del presente conduce a la idealización del futuro. En el Futuro, en algún momento maravilloso del futuro, cambiará la vida, todo se ordenará y encontrarás la felicidad. Cuando llegue ese momento que esperas, comenzará la vida en serio. Lo más probable es que cuando llegue ese momento y ocurra el suceso esperado tengas una gran desilusión. Nunca podrá ser lo que esperabas. Claro que cuando algo sucede no está a la altura de tus expectativas, puedes librarte de la depresión que ello te produce, empezando a idealizar de nuevo. No dejes que ese círculo vicioso se convierta en un estilo de vida para ti. ¡ Interrúmpelo ya!.
El mensaje está muy claro, ¡valora el momento presente!. Aférrate a cada momento de tu vida y saboréalo. Dale importancia, valoriza tus momentos presentes. Piensa que si los desperdicias con actitudes autofrustrantes, los habrás perdido para siempre.
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