Muchas veces nos preocupamos de lo que la gente piensa. Nos preocupamos de cumplir las expectativas sociales, nos preocupamos de gustar a los demás. Con esta perspectiva mental tendemos a dar demasiada importancia a nuestro ego; estamos constantemente buscando el aprecio y la admiración de los demás. Si no obtenemos este aprecio, pensamos que no somos válidos. Si desarrollamos una suficiente confianza y tranquilidad interna, no nos preocuparemos de lo que piensen los demás.
Necesitamos dar menos importancia a las opiniones del mundo. Si tomamos distancia de los juicios de otros ganaremos mayor espacio interior y evitaremos preocuparnos por la relativa insignificancia de los juicios de los demás.
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